Pocos restaurantes tienen la fuerza de hacerme volver por su constante calidad, aquellos en los que siempre me va bien y por lo tanto son los primeros en la lista cuando tengo algún invitado. Uno de ellos es Armadillo, en la llamada Zona G (Calle 72 con 5a).
Lo descubrí porque a mi mismo me celebraron un cumpleaños allá y vaya si fue buena elección. La carta no es abrumadora y se consiguen platos para todos los gustos. Es por eso que allá llevé a mi madre de cumpleaños, porque no come sino pescado y no quería invitarla a las tradicionales pescaderias capitalinas. El sitio es bonito, confortable y tiene un gran ambiente. No se pierdan este lindo cuadro de.... como no, armadillos:
De entrada un excelente jamón serrano con mango en vinagreta cítrica. Delicioso en su sencillez y contraste y apenas para abrir el apetito.
Luego a lo que vinimos, la carne, que siempre está jugosa sabrosa y sobretodo bien hecha, el término medio es perfecto. Yo la pedí estilo Jalisco, chatas a la brasa con jalapeños y guarnición de puré de papa; qué más clásico que esto?
Mi mamá por supuesto se fue por un exquisito atún rosado a la brasa con salsa de mandarina, que estaba para chuparse los dedos. Lo interesante del sitio es que los platos son más bien generosos y por los precios realmente viene a ser toda una ganga.
De postre la elección fue Cheesecake de frutos rojos, tal vez de las fotos más apetitosas que le he tomado a algo dulce. De solo recordarlo me dan ganas de volver.
Esta vez no hubo cacería al espresso perfecto, asi que es otra excusa para volver. Buena atención, lugar, ambiente y precios, como dije: si tiene invitados es un buen lugar para ir a ojo cerrado.
Trabajando en el centro de Bogotá surge la pregunta como cinco veces a la semana; y tiene muchas deliciosas respuestas...
Mostrando entradas con la etiqueta norte. Mostrar todas las entradas
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sábado, 1 de septiembre de 2012
domingo, 18 de marzo de 2012
Andrés D.C.
El infaltable Andrés Carne de Res, no lo había querido reseñar. No por que me caiga mal sino por la dificultad que entraña querer reseñar un restaurante que más que eso es una experiencia. Les recomiendo la reseña que hace Ronald Schneider en sus aventuras gastronómicas Bogotá Divina, es un fiel retrato de lo que significa comer allá.
Para mi Andrés está atado a comer en familia, sobretodo con mi hermana y cuando podemos vamos a Chía pero hay ocasiones en las que el tiempo acosa y toca conformarse con buscar en Bogotá. Temía que Andrés D.C. en el Centro Comercial El Retiro en plena Zona Rosa de Bogotá fuera una pálida imitación del original pero para mi sorpresa conserva la misma experiencia, aunque un poco diferente.
Lo más interesante es ver que se divide entre varios pisos que a una manera casi dantesca reciben nombres como Cielo, Infierno Tierra o Purgatorio (Andrés dice que él no lo inventó sino los comensales).
La carta es gigantesca, pero cada quién tiene sus favoritos. Con mi hermana nunca dejamos pasar el exquisito maduro relleno de jalea de guayaba y queso; es todo un manjar.
También solemos pedir las papitas criollas, piedra angular de la gastronomía colombiana y que acompañadas con picante resultan sabrosas.
Picante rojo, casero y chimichurri para la carne, los tres deliciosos aunque a veces les falla el casero.
Mi favorito suele ser el Filet Mignon, termino medio con una deliciosa tocineta alrededor y salsa de champiñones, acompañado de ese inigualable tomate relleno de puré de papa y que lo complementa espectacularmente.
Y de tomar? aunque el plato merece un vino con mi hermana solemos pedir el delicioso y refrescante refajo, a la vieja usanza: 2 de aguila, 2 de colombiana y una copita de aguardiente. Si no lo han probado así, no se han tomado un verdadero refajo.
De postre una cuajada con melao que bastante grande si era y con todas estas calorías encima, la sonrisa de habernos dado un festín y con el resto de domingo para hacer la siesta, salimos de Andrés D.C. una vez más, encantados.
Para mi Andrés está atado a comer en familia, sobretodo con mi hermana y cuando podemos vamos a Chía pero hay ocasiones en las que el tiempo acosa y toca conformarse con buscar en Bogotá. Temía que Andrés D.C. en el Centro Comercial El Retiro en plena Zona Rosa de Bogotá fuera una pálida imitación del original pero para mi sorpresa conserva la misma experiencia, aunque un poco diferente.
Lo más interesante es ver que se divide entre varios pisos que a una manera casi dantesca reciben nombres como Cielo, Infierno Tierra o Purgatorio (Andrés dice que él no lo inventó sino los comensales).
La carta es gigantesca, pero cada quién tiene sus favoritos. Con mi hermana nunca dejamos pasar el exquisito maduro relleno de jalea de guayaba y queso; es todo un manjar.
También solemos pedir las papitas criollas, piedra angular de la gastronomía colombiana y que acompañadas con picante resultan sabrosas.
Picante rojo, casero y chimichurri para la carne, los tres deliciosos aunque a veces les falla el casero.
Mi favorito suele ser el Filet Mignon, termino medio con una deliciosa tocineta alrededor y salsa de champiñones, acompañado de ese inigualable tomate relleno de puré de papa y que lo complementa espectacularmente.
Y de tomar? aunque el plato merece un vino con mi hermana solemos pedir el delicioso y refrescante refajo, a la vieja usanza: 2 de aguila, 2 de colombiana y una copita de aguardiente. Si no lo han probado así, no se han tomado un verdadero refajo.
De postre una cuajada con melao que bastante grande si era y con todas estas calorías encima, la sonrisa de habernos dado un festín y con el resto de domingo para hacer la siesta, salimos de Andrés D.C. una vez más, encantados.
domingo, 8 de mayo de 2011
14 Inkas
En la universidad tenía un amigo que hablaba de su novia y los restaurantes a los que lo invitaba. Era una época en la que tenía que ahorrar para ir a Crepes y Waffles. El nos contaba que iban a restaurantes donde la comida era muy rica pero servían tan poca que le tocaba rematar con un perro caliente más tarde.
Para mi esa leyenda de restaurantes que sirven muy poco era eso, leyenda. Pensé que tal vez pedían entradas y por eso terminaban con hambre e irse de entradas es una opción válida sobretodo en la noche que para dormir bien toca no comer tanto.
Eso fue hasta que conocí 14 Inkas. Fui a almorzar a este restaurante peruano, que hace parte de esa enorme (y deliciosa) expansión que ha tenido este tipo de comida en Bogotá. Tiene un diseño muy bonito y el ambiente resulta agradable desde que uno entra.
Para empezar pedimos jugos con un toque de pisco que estaban muy ricos, aunque yo pedí el Pisco Sour, una tradición que tengo con estos restaurantes como les contaré en otras reseñas y que estaba delicioso y entonador (pero va ganando el de Astrid y Gastón).
De entrada pedimos los dos piqueos mixtos, que consiste cada uno en cuatro selecciones de entrada, normalmente ceviches y que estaban buenísimos.
El vaso de jugo con toque de pisco, un imperdible y en primer plano los piqueos.
De plato fuerte pedí el famoso Ají de Gallina, sobre el cual mucha gente tiene reservas porque la gallina en Colombia suele ser un plato apto para dientes poderosos por lo dura; obviamente no es lo que uno esperaría en un restaurante de categoría y debo admitir que estaba tan rica que me la terminé en pocos minutos.
Pocos minutos porque desafortunadamente es muy pequeña. Para ser plato fuerte me parece que le podrían mejorar el tamaño. No fui el único que se sintió comiendo una entrada.
Otro ganador sin duda fue el ceviche (o cebiche) tradicional, que si bien aparece como entrada es posible pedirlo como plato fuerte.
Como el día era joven y el grupo grande decidimos que el postre y el café lo tomaríamos en otra parte, por lo que les debo la reseña respectiva pero si vuelvo lo actualizaré. En promedio el plato es a $25.000 lo que suena poco costoso comparado con Astrid y Gastón o la misma 80 Sillas. Eso si, de volver sería en la noche porque a pesar de lo delicioso los platos le dejan a uno las ganas de más.
Para mi esa leyenda de restaurantes que sirven muy poco era eso, leyenda. Pensé que tal vez pedían entradas y por eso terminaban con hambre e irse de entradas es una opción válida sobretodo en la noche que para dormir bien toca no comer tanto.
Eso fue hasta que conocí 14 Inkas. Fui a almorzar a este restaurante peruano, que hace parte de esa enorme (y deliciosa) expansión que ha tenido este tipo de comida en Bogotá. Tiene un diseño muy bonito y el ambiente resulta agradable desde que uno entra.
Para empezar pedimos jugos con un toque de pisco que estaban muy ricos, aunque yo pedí el Pisco Sour, una tradición que tengo con estos restaurantes como les contaré en otras reseñas y que estaba delicioso y entonador (pero va ganando el de Astrid y Gastón).
De entrada pedimos los dos piqueos mixtos, que consiste cada uno en cuatro selecciones de entrada, normalmente ceviches y que estaban buenísimos.
El vaso de jugo con toque de pisco, un imperdible y en primer plano los piqueos.
De plato fuerte pedí el famoso Ají de Gallina, sobre el cual mucha gente tiene reservas porque la gallina en Colombia suele ser un plato apto para dientes poderosos por lo dura; obviamente no es lo que uno esperaría en un restaurante de categoría y debo admitir que estaba tan rica que me la terminé en pocos minutos.
Pocos minutos porque desafortunadamente es muy pequeña. Para ser plato fuerte me parece que le podrían mejorar el tamaño. No fui el único que se sintió comiendo una entrada.
Otro ganador sin duda fue el ceviche (o cebiche) tradicional, que si bien aparece como entrada es posible pedirlo como plato fuerte.
Como el día era joven y el grupo grande decidimos que el postre y el café lo tomaríamos en otra parte, por lo que les debo la reseña respectiva pero si vuelvo lo actualizaré. En promedio el plato es a $25.000 lo que suena poco costoso comparado con Astrid y Gastón o la misma 80 Sillas. Eso si, de volver sería en la noche porque a pesar de lo delicioso los platos le dejan a uno las ganas de más.
sábado, 30 de abril de 2011
Archie's es mucho más que pizza
La pizza; nada mejor para acompañar una cerveza o para pedir un domicilio un día que no se quiere salir de casa. Como les conté respecto a Karen's y 1969 la pizza es un plato que se ha venido sofisticando con el tiempo y de ser comida rápida ahora es también gourmet.
Tal vez la pizzeria que más frecuento es Archie's (pizzeria es un decir porque realmente son trattoria), que tiene varias sedes en Bogotá y viene a ser algo así como la opción número 2 cuando Crepes y Waffles es la primera en términos de popularidad.
Mi favorita: la Archie's que es de carnes
Sus pizzas siempre están bien hechas lo cual es a veces un poco desafortunado porque los demás platos de la carta terminan relegados, así que me dí a la noble tarea de descubrir qué más ofrece ese menú.
Descubrí por ejemplo que la sopa de tomate es sabrosa, con croutones y un poco de crema de leche para balancear la acidez. Y las pastas suelen ser deliciosas aunque si debo anotar que no son tan recargadas como uno quisiera.
Escalopines. Deliciosos hasta el último bocado.
Si hay algo muy característico de Archie's y que nunca paso por alto es esa entrada de cortesía que consiste en un pan, muy rico por cierto, acompañado de aceite de oliva y balsámico y que abre tan bien el apetito.
Otra cosa que nunca olvido es pedir el aceite picante de la casa, que incluso venden para llevar. Me gusta porque a diferencia de los picantes tradicionales, éste tiene efecto retardado permitiendo saborear la pizza y picarse a dos tiempos, raro no?
Finalmente están los postres, de los cuales me gusta el chocoflan, muy parecido al de Watakushi pero este último es mejor.
El espresso lo hacen con café Juan Valdéz, sabe bien pero no entra en mi lista de los mejores de Bogotá.
Así que si está desprogramado y no quiere ir otra vez a Crepes, Archie's es una buena alternativa. Sus precios son más altos que los de 1969 (promedio $18.000), pero su calidad es mucho mejor. Eso si, no espere rellenarse, los platos tienen el tamaño justo para quitar el hambre no para salir rodando.
Tal vez la pizzeria que más frecuento es Archie's (pizzeria es un decir porque realmente son trattoria), que tiene varias sedes en Bogotá y viene a ser algo así como la opción número 2 cuando Crepes y Waffles es la primera en términos de popularidad.
Mi favorita: la Archie's que es de carnes
Sus pizzas siempre están bien hechas lo cual es a veces un poco desafortunado porque los demás platos de la carta terminan relegados, así que me dí a la noble tarea de descubrir qué más ofrece ese menú.
Descubrí por ejemplo que la sopa de tomate es sabrosa, con croutones y un poco de crema de leche para balancear la acidez. Y las pastas suelen ser deliciosas aunque si debo anotar que no son tan recargadas como uno quisiera.
Escalopines. Deliciosos hasta el último bocado.
Si hay algo muy característico de Archie's y que nunca paso por alto es esa entrada de cortesía que consiste en un pan, muy rico por cierto, acompañado de aceite de oliva y balsámico y que abre tan bien el apetito.
Otra cosa que nunca olvido es pedir el aceite picante de la casa, que incluso venden para llevar. Me gusta porque a diferencia de los picantes tradicionales, éste tiene efecto retardado permitiendo saborear la pizza y picarse a dos tiempos, raro no?
Finalmente están los postres, de los cuales me gusta el chocoflan, muy parecido al de Watakushi pero este último es mejor.
El espresso lo hacen con café Juan Valdéz, sabe bien pero no entra en mi lista de los mejores de Bogotá.
Así que si está desprogramado y no quiere ir otra vez a Crepes, Archie's es una buena alternativa. Sus precios son más altos que los de 1969 (promedio $18.000), pero su calidad es mucho mejor. Eso si, no espere rellenarse, los platos tienen el tamaño justo para quitar el hambre no para salir rodando.
sábado, 5 de junio de 2010
Lemaitre
En la sección de almuerzos especiales, que acabo de fundar porque si, reseño restaurantes de alto presupuesto, que no quiere decir que sean impagables (bueno, algunos tal vez) sino que por su ambiente o localización no están al alcance del almuerzo normal.
Donde trabajo tenemos un club gastronómico cuyos miembros, cowworkers como diria una amiga, aún no saben que pertenecen a él. Ejerce cada que hay una fecha especial, normalmente un cumpleaños y entre todos le pagamos el almuerzo al agasajado. Otros dias que funciona el club son el dia de la madre, del padre, cuando llega algún invitado de otras latitudes o viene mi hermana que comparte conmigo el arte de ir a llenarse el estómago de manera sofisticada.
De día de la madre fuimos a Lemaitre, un restaurante interesante que no sé si describir como de comida caribeña porque tiene más variedad que eso pero se acerca mucho a ese estilo. Estuvo delicioso.
De entrada un ceviche de la casa y tienen una interesante variedad, apenas para ir solo a comer entradas. Como cortesía nos ofrecieron unos pasabocas hechos con lentejas y salsa agridulce, estaban buenos aunque no sé si pasen la prueba y queden en la carta.

De plato fuerte pedí Mero Mignon, pues apenas leí la descripción se me hizo agua la boca: mero a la parrilla con salsa de mostaza, miel y albahaca, todo eso sobre risotto de champiñones y verduras salteadas... ah y tocineta. Estaba tan bueno que me dió lástima que se terminara.

Mis acompañantes pidieron la Combinación de la Casa que es medallón de lomo bastante jugoso...

...y la Delicia de Camarones, una cazuela que estaba increíble con su capa de gratinado y camarones en una mezcla que no cansa y que de todas formas tiene arroz de coco como acompañante para variar el sabor. Sobra decir que les agradezco por dejarme probar (en más de una ocasión) sus delicioso platos.

El postre si no me mató pero estaba rico, pie de coco con helado de vainilla.

Y, como no, para finalizar, la búsqueda del espresso perfecto, que es una cacería que tengo montada hace años en este tipo de restaurantes para evaluar la calidad del café que preparan y, la verdad sea dicha, rememorar una interesante época en un lugar remoto donde el esposo de una buena amiga me enseñó parte del secreto del espresso bien hecho y es un sabor que no he vuelto a encontrar... se le acercan, pero nada.

Que si es caro? juzguen ustedes a mi no me parece tanto. Salí contento y eso, más que nada, indica que fue una buena elección.
Donde trabajo tenemos un club gastronómico cuyos miembros, cowworkers como diria una amiga, aún no saben que pertenecen a él. Ejerce cada que hay una fecha especial, normalmente un cumpleaños y entre todos le pagamos el almuerzo al agasajado. Otros dias que funciona el club son el dia de la madre, del padre, cuando llega algún invitado de otras latitudes o viene mi hermana que comparte conmigo el arte de ir a llenarse el estómago de manera sofisticada.
De día de la madre fuimos a Lemaitre, un restaurante interesante que no sé si describir como de comida caribeña porque tiene más variedad que eso pero se acerca mucho a ese estilo. Estuvo delicioso.
De entrada un ceviche de la casa y tienen una interesante variedad, apenas para ir solo a comer entradas. Como cortesía nos ofrecieron unos pasabocas hechos con lentejas y salsa agridulce, estaban buenos aunque no sé si pasen la prueba y queden en la carta.
De plato fuerte pedí Mero Mignon, pues apenas leí la descripción se me hizo agua la boca: mero a la parrilla con salsa de mostaza, miel y albahaca, todo eso sobre risotto de champiñones y verduras salteadas... ah y tocineta. Estaba tan bueno que me dió lástima que se terminara.
Mis acompañantes pidieron la Combinación de la Casa que es medallón de lomo bastante jugoso...
...y la Delicia de Camarones, una cazuela que estaba increíble con su capa de gratinado y camarones en una mezcla que no cansa y que de todas formas tiene arroz de coco como acompañante para variar el sabor. Sobra decir que les agradezco por dejarme probar (en más de una ocasión) sus delicioso platos.
El postre si no me mató pero estaba rico, pie de coco con helado de vainilla.
Y, como no, para finalizar, la búsqueda del espresso perfecto, que es una cacería que tengo montada hace años en este tipo de restaurantes para evaluar la calidad del café que preparan y, la verdad sea dicha, rememorar una interesante época en un lugar remoto donde el esposo de una buena amiga me enseñó parte del secreto del espresso bien hecho y es un sabor que no he vuelto a encontrar... se le acercan, pero nada.
Que si es caro? juzguen ustedes a mi no me parece tanto. Salí contento y eso, más que nada, indica que fue una buena elección.
lunes, 25 de enero de 2010
Karen's
La pizza comenzó como un plato lujoso en mi vida... solo se disfrutaba en los cumpleaños o alguna otra ocasión especial. En mi barrio abrió una que se llamaba Toket y me parecía increíble que la prepararan ahi mismo... por alguna razón pensé que era dificil (tengan en cuenta que tenía apenas 8 o 9 añitos) y me encantaba ver como se amasaba, luego le ponían los ingredientes, al horno y luego a la mesa.
Tiempo después abrieron las pizzerias de la calle y el terreno que dominaban los restaurantes pasó a ser competido por carritos de pizza, casi siempre mal hecha pero barata y llenadora.
Y así poco a poco la pizza perdió su encanto, precisamente por su omnipresencia. Y de repente... redescubrí la de los restaurantes. Poco a poco comenzamos a pedir en Pizza Hut, cuyos bordes de queso me parecían tan buena idea que había que probarla (y si, es buena idea). Luego saltamos a la sofisticación de Archie's, de la que espero hablar en el futuro y luego, por costos y relación llenura/precio 1969, otra de la que me ocuparé más adelante.
Una prima, bastante afecta a la cocina, trabajó en Karen's, restaurante originalmente de Cali y me quedó la inquietud de ir... hasta que por fin lo hice; sugerencia de mi hermana que me recomendó la famosa pizza con madurito (la de la foto es otra que nos almorzamos con Nikita).

Lo que me gustó de este restaurante es que contrataron gente para hacer las combinaciones entre vino y pizza y venden el vino por copa, asi que es muy sencillo (y económico) maridar cualquier pizza, lo cual resulta refrescante en un medio dominado por la deliciosa cerveza.
Ya he probado unos 4 sabores en otras tantas visitas y siempre he quedado con ganas de más, lo que habla bien de la preparación. Por ahora solo conozco la sede de la Calle 94 con 13 (más o menos). El ambiente es muy agradable y la arquitectura del restaurante lo hace ver muy amplio y lleno de luz. Es buen plan para un sábado con los amigos.
Tiempo después abrieron las pizzerias de la calle y el terreno que dominaban los restaurantes pasó a ser competido por carritos de pizza, casi siempre mal hecha pero barata y llenadora.
Y así poco a poco la pizza perdió su encanto, precisamente por su omnipresencia. Y de repente... redescubrí la de los restaurantes. Poco a poco comenzamos a pedir en Pizza Hut, cuyos bordes de queso me parecían tan buena idea que había que probarla (y si, es buena idea). Luego saltamos a la sofisticación de Archie's, de la que espero hablar en el futuro y luego, por costos y relación llenura/precio 1969, otra de la que me ocuparé más adelante.
Una prima, bastante afecta a la cocina, trabajó en Karen's, restaurante originalmente de Cali y me quedó la inquietud de ir... hasta que por fin lo hice; sugerencia de mi hermana que me recomendó la famosa pizza con madurito (la de la foto es otra que nos almorzamos con Nikita).

Lo que me gustó de este restaurante es que contrataron gente para hacer las combinaciones entre vino y pizza y venden el vino por copa, asi que es muy sencillo (y económico) maridar cualquier pizza, lo cual resulta refrescante en un medio dominado por la deliciosa cerveza.
Ya he probado unos 4 sabores en otras tantas visitas y siempre he quedado con ganas de más, lo que habla bien de la preparación. Por ahora solo conozco la sede de la Calle 94 con 13 (más o menos). El ambiente es muy agradable y la arquitectura del restaurante lo hace ver muy amplio y lleno de luz. Es buen plan para un sábado con los amigos.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Hamburguesa en El Galápago
En Chía existe un tesoro gastronómico poco comentado pero muy apreciado entre los iniciados: El Galápago, un buen restaurante de carnes al cual voy por su magnífica (monstruosa? obscena?) hamburguesa con champiñones...

Es simplemente exquisita porque es al carbón y además es descrestadora si se lleva a un neófito o a un extranjero. Es tan grande que no vale la pena pedirla en combo, la sola hamburguesa se encargará de entretener al comensal durante un buen rato y su sabor no se vuelve monótono por los distintos visos que suele dejar una parrilla en las carnes.
Si no la puede terminar, pida el resto para llevar... esta es de esas que después de cierto tiempo produce ansias de volverla a comer.
Dónde?: Carrera 10 No. 13-43 Chía (Cund.). Cuánto?: Esta vale como 11 mil pesos... muy barata si se compara con otras hamburguesas de similar calidad.
Es simplemente exquisita porque es al carbón y además es descrestadora si se lleva a un neófito o a un extranjero. Es tan grande que no vale la pena pedirla en combo, la sola hamburguesa se encargará de entretener al comensal durante un buen rato y su sabor no se vuelve monótono por los distintos visos que suele dejar una parrilla en las carnes.
Si no la puede terminar, pida el resto para llevar... esta es de esas que después de cierto tiempo produce ansias de volverla a comer.
Dónde?: Carrera 10 No. 13-43 Chía (Cund.). Cuánto?: Esta vale como 11 mil pesos... muy barata si se compara con otras hamburguesas de similar calidad.
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