El infaltable Andrés Carne de Res, no lo había querido reseñar. No por que me caiga mal sino por la dificultad que entraña querer reseñar un restaurante que más que eso es una experiencia. Les recomiendo la reseña que hace Ronald Schneider en sus aventuras gastronómicas Bogotá Divina, es un fiel retrato de lo que significa comer allá.
Para mi Andrés está atado a comer en familia, sobretodo con mi hermana y cuando podemos vamos a Chía pero hay ocasiones en las que el tiempo acosa y toca conformarse con buscar en Bogotá. Temía que Andrés D.C. en el Centro Comercial El Retiro en plena Zona Rosa de Bogotá fuera una pálida imitación del original pero para mi sorpresa conserva la misma experiencia, aunque un poco diferente.
Lo más interesante es ver que se divide entre varios pisos que a una manera casi dantesca reciben nombres como Cielo, Infierno Tierra o Purgatorio (Andrés dice que él no lo inventó sino los comensales).
La carta es gigantesca, pero cada quién tiene sus favoritos. Con mi hermana nunca dejamos pasar el exquisito maduro relleno de jalea de guayaba y queso; es todo un manjar.
También solemos pedir las papitas criollas, piedra angular de la gastronomía colombiana y que acompañadas con picante resultan sabrosas.
Picante rojo, casero y chimichurri para la carne, los tres deliciosos aunque a veces les falla el casero.
Mi favorito suele ser el Filet Mignon, termino medio con una deliciosa tocineta alrededor y salsa de champiñones, acompañado de ese inigualable tomate relleno de puré de papa y que lo complementa espectacularmente.
Y de tomar? aunque el plato merece un vino con mi hermana solemos pedir el delicioso y refrescante refajo, a la vieja usanza: 2 de aguila, 2 de colombiana y una copita de aguardiente. Si no lo han probado así, no se han tomado un verdadero refajo.
De postre una cuajada con melao que bastante grande si era y con todas estas calorías encima, la sonrisa de habernos dado un festín y con el resto de domingo para hacer la siesta, salimos de Andrés D.C. una vez más, encantados.
Trabajando en el centro de Bogotá surge la pregunta como cinco veces a la semana; y tiene muchas deliciosas respuestas...
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domingo, 18 de marzo de 2012
sábado, 12 de marzo de 2011
Colfrance o las delicias de comer en carretera
En la vía de Bogotá a Chiquinquirá en el municipio de Capellanía (zona lechera junto con Ubaté a propósito) está Colfrance.

Es un lugar popular para detenerse. A diferencia de muchos restaurantes de carretera,que en Colombia normalmente son malos, sobretodo esos en los que paran los buses, Colfrance ofrece productos frescos e interesantes.
Como parte de su nombre lo indica tiene tradición francesa y se especializan, como no, en la fabricación de derivados lácteos. A mi me gusta comprar el queso holandés que hacen muy barato y delicioso; también tienen Tilsit, Camembert, Brie, Pera y bastantes más lo que convierten a este lugar en el recomendado para hacer compras de ese tipo. Otro producto que me encanta es el arequipe, contextura y sabor casi perfectos y a precio que me parece razonable.
Lo interesante también viene por el lado de las carnes, cuando paso por ahí siempre me antojo de una empanada rellena de carne, arepa con queso derretido y jugosas salchichas que pueden ser de ternera, cerdo o res y que con un buen ají casero y ensalada de papa de la casa están apenas para continuar el viaje con energía.
De solo recordarlo me dan ganas de hacer otro viajecito por la Ruta Comunera.
lunes, 31 de enero de 2011
Chorizos del Valle
Vienen acompañados con yuca y ají de ñapa . Y es precisamente toda esa combinación la que hizo este plato tan memorable, el ají corta tan bien con el dulce de la panela y el fuerte sabor del chorizo que así uno esté lleno dan ganas de seguir comiendo. Además la yuca acompaña bastante bien para terminar con esa salsa.
martes, 30 de noviembre de 2010
Bandeja Paisa
Creo que ya había dicho que 2 de cada 3 almuerzos caseros bogotanos vienen con frijoles y que casi todos los restaurantes que ofrecen el tradicional corrientazo también venden bandeja paisa.
En el centro he encontrado multitud de "bandejas paisas" y debo decir que este hipercalórico plato me gusta mucho y suele ser servido en abundancia; pero hay un restaurante, Arepas y Carnes, que la sirve como quien sirve un verdadero pecado, con lujuria, obscenidad mejor, donde el plato rebosa con los distintos ingredientes y el mayor placer consiste en mezclarlos y echarle ingentes dosis de aji casero.
La bandeja apenas cuesta 9000 pesitos y es capaz de saciar a dos personas y rellenar a una sola y hay varios puntos en el Centro.

La preparación se me antoja deliciosa y es cierto, no se ve bonita pero sabe rico, excepto el chicharrón que a veces no lo preparan bien... aunque otras si y les queda crocante y sabroso.
Yo voy a la que queda frente a la Cámara de Comercio sobre la Carrera 9a con calle 16; también la he visto sobre la Calle 19 arriba de la 6a y me pareció ver una sobre la Carrera 13 por los lados de Ecopetrol.
En el centro he encontrado multitud de "bandejas paisas" y debo decir que este hipercalórico plato me gusta mucho y suele ser servido en abundancia; pero hay un restaurante, Arepas y Carnes, que la sirve como quien sirve un verdadero pecado, con lujuria, obscenidad mejor, donde el plato rebosa con los distintos ingredientes y el mayor placer consiste en mezclarlos y echarle ingentes dosis de aji casero.
La bandeja apenas cuesta 9000 pesitos y es capaz de saciar a dos personas y rellenar a una sola y hay varios puntos en el Centro.
La preparación se me antoja deliciosa y es cierto, no se ve bonita pero sabe rico, excepto el chicharrón que a veces no lo preparan bien... aunque otras si y les queda crocante y sabroso.
Yo voy a la que queda frente a la Cámara de Comercio sobre la Carrera 9a con calle 16; también la he visto sobre la Calle 19 arriba de la 6a y me pareció ver una sobre la Carrera 13 por los lados de Ecopetrol.
martes, 27 de abril de 2010
La Mulata
La comida cartagenera ha tenido últimamente bastante acogida en el resto del país... supongo que parte del auge es la contribución que hace Leonor Espinoza con su restaurante Leo Cocina y Cava, denominado por la revista Condé Naste Traveller como uno de los mejores del mundo y del cual espero algún día poder hacer su respectiva reseña.
Pero qué mejor forma de descubrir este tipo de cocina que yendo a su lugar de orígen? Obviamente harían falta muchos días para probar lo que Cartagena puede ofrecer y no hay tiempo de ir a todo pero con suerte y algo de búsqueda se pueden encontrar restaurantes bastante representativos.
Tuve la suerte de dar con La Mulata por recomendación de una amiga. Este restaurante, situado en la zona amurallada y sobre la calle Quero tiene un menú bastante interesante, mezcla de tradición y algo de fusión como ellos mismos se denominan.

El menú consta de 4 o 5 platos por cada día de la semana; asi que el lunes, día en que fui, había opciones como la carne en posta o róbalo con calamar. Cada plato viene acompañado de la sopa del dia, en este caso una exquisita sopa de lentejas, cuyo tamaño y sabor me dejó fascinado porque abre el apetito y prepara al comensal para atacar el plato fuerte.

Yo pedí carne a la posta, que tiene una reducción de panela (y en algunas versiones Kola Roman), además de clavos, lo que le da un sabor interesantísimo a la carne, que normalmente es punta de anca. Estaba adornada con ajonjolí e iba acompañada de unos deliciosos cascos de papa fritos, ensalada consistente en julianas de mango, lechuga y tomates con algo de vinagreta y una pirámide del infaltable y exquisito arroz con coco.
El pescado también estaba delicioso (que agradable cuando los compañeros de almuerzo le dejan a uno probar los platos). Noten la presentación... limpia y artística, un buen detalle a tener en cuenta.

Y claro, como esto es Colombia, nada mejor que acompañar el almuerzo con una bebida refrescante. En mi caso me incliné por la limonada de coco y vaya, que buena decisión, porque era generosa, dulce y deliciosa y en forma frappeada para calmar el calor que nos azotaba en este medio día.

Y después de tan apetitoso banquete, lo mejor fue el precio. En Bogotá rara vez se come tan bien y tan barato. La relación precio/calidad hace que este sea un lugar perfecto para almorzar bien y a diario aunque por lo que pude ver, es tan solicitado que si se llega un poco tarde tocará esperar a que haya una mesa disponible. Que agradables sorpresas las que tiene Cartagena.
Pero qué mejor forma de descubrir este tipo de cocina que yendo a su lugar de orígen? Obviamente harían falta muchos días para probar lo que Cartagena puede ofrecer y no hay tiempo de ir a todo pero con suerte y algo de búsqueda se pueden encontrar restaurantes bastante representativos.
Tuve la suerte de dar con La Mulata por recomendación de una amiga. Este restaurante, situado en la zona amurallada y sobre la calle Quero tiene un menú bastante interesante, mezcla de tradición y algo de fusión como ellos mismos se denominan.

El menú consta de 4 o 5 platos por cada día de la semana; asi que el lunes, día en que fui, había opciones como la carne en posta o róbalo con calamar. Cada plato viene acompañado de la sopa del dia, en este caso una exquisita sopa de lentejas, cuyo tamaño y sabor me dejó fascinado porque abre el apetito y prepara al comensal para atacar el plato fuerte.

Yo pedí carne a la posta, que tiene una reducción de panela (y en algunas versiones Kola Roman), además de clavos, lo que le da un sabor interesantísimo a la carne, que normalmente es punta de anca. Estaba adornada con ajonjolí e iba acompañada de unos deliciosos cascos de papa fritos, ensalada consistente en julianas de mango, lechuga y tomates con algo de vinagreta y una pirámide del infaltable y exquisito arroz con coco.
El pescado también estaba delicioso (que agradable cuando los compañeros de almuerzo le dejan a uno probar los platos). Noten la presentación... limpia y artística, un buen detalle a tener en cuenta.

Y claro, como esto es Colombia, nada mejor que acompañar el almuerzo con una bebida refrescante. En mi caso me incliné por la limonada de coco y vaya, que buena decisión, porque era generosa, dulce y deliciosa y en forma frappeada para calmar el calor que nos azotaba en este medio día.

Y después de tan apetitoso banquete, lo mejor fue el precio. En Bogotá rara vez se come tan bien y tan barato. La relación precio/calidad hace que este sea un lugar perfecto para almorzar bien y a diario aunque por lo que pude ver, es tan solicitado que si se llega un poco tarde tocará esperar a que haya una mesa disponible. Que agradables sorpresas las que tiene Cartagena.
viernes, 26 de febrero de 2010
El Envigadeño
Bandeja paisa hay para todos los presupuestos en Bogotá y precio bajo no es sinónimo de mala calidad. Pero también es cierto que ciertos restaurantes le tienen el know-how al plato y se cobran este conocimiento a conciencia.
El Envigadeño, en la Carrera 5 con 23 es un buen ejemplo; fue catalogado como la mejor bandeja paisa de Bogotá en la extinta revista Eskpe por varios años y con un precio que es cercano a los 17 mil pesos bien vale la pena ir a probarla.

(si, hacen fila para entrar...)
El lugar es pequeño y seamos sinceros, incómodo y cerrado y lleno de chécheres como lo dictan las "buenas costumbres" que no sé de dónde salen. Atienden unas señoras apresuradas que visten al estilo campesino, no necesariamente antioqueño y son muy hábiles y expeditas.... rara vez alguien se queda esperando mucho por su plato... a menos que pida otra cosa diferente a la bandeja paisa.
El plato en si es muy completo y delicioso, además de abundante. La sazón de los fríjoles me parece exquisita y el chicharrón siempre está en su punto: crocante, con algo de tostada carne y fácil de comer. Viene con lo de rigor, como la carne molida, arroz, huevo, chorizo (delicioso también) y otras cosas poco comunes en otras bandejas de la ciudad como morcilla o aguacate en forma de ensalada.

El ají también es sabroso y nada como acompañarla con una cerveza. Sugeriría un aguardiente para terminar el festin (ó cortar la grasa que llaman por acá, pero supongo que es un mito); pero para volver al trabajo queda un poco fuera de lugar ese remate, a menos claro que sea el viernes, oh bendito viernes, de aflojar un poco el cinturón y el recato al almuerzo.
El Envigadeño, en la Carrera 5 con 23 es un buen ejemplo; fue catalogado como la mejor bandeja paisa de Bogotá en la extinta revista Eskpe por varios años y con un precio que es cercano a los 17 mil pesos bien vale la pena ir a probarla.
(si, hacen fila para entrar...)
El lugar es pequeño y seamos sinceros, incómodo y cerrado y lleno de chécheres como lo dictan las "buenas costumbres" que no sé de dónde salen. Atienden unas señoras apresuradas que visten al estilo campesino, no necesariamente antioqueño y son muy hábiles y expeditas.... rara vez alguien se queda esperando mucho por su plato... a menos que pida otra cosa diferente a la bandeja paisa.
El plato en si es muy completo y delicioso, además de abundante. La sazón de los fríjoles me parece exquisita y el chicharrón siempre está en su punto: crocante, con algo de tostada carne y fácil de comer. Viene con lo de rigor, como la carne molida, arroz, huevo, chorizo (delicioso también) y otras cosas poco comunes en otras bandejas de la ciudad como morcilla o aguacate en forma de ensalada.
El ají también es sabroso y nada como acompañarla con una cerveza. Sugeriría un aguardiente para terminar el festin (ó cortar la grasa que llaman por acá, pero supongo que es un mito); pero para volver al trabajo queda un poco fuera de lugar ese remate, a menos claro que sea el viernes, oh bendito viernes, de aflojar un poco el cinturón y el recato al almuerzo.
martes, 2 de febrero de 2010
Corderito
Es fácil o difícil preparar cordero? Yo creo que no debe ser fácil porque muchas veces se le siente ese sabor almizclado que no encuentro nada agradable; sin embargo hay un par de restaurantes del centro donde lo como con regularidad y casi siempre la carne sabe muy bien.
Uno de ellos es Brasas y Sopas, sobre la Calle 17 arriba (oriente) de la Séptima. De hecho casi siempre que visito este lugar es por su cordero al horno, pido medio porque el plato completo me parece demasiado grande.
El plato no es para nada balanceado, viene acompañado con yuca frita, papa, plátano al horno, arroz y ensalada de aguacate asi que pedirlo sin arroz es una buena idea. Esta carne es tierna y fácil de cortar, además de jugosa y para nada seca como en otras partes que lo he comido.

Al principio, cuando comencé a trabajar por el centro venía a este restaurante con más frecuencia, pues el corrientazo suele ser bueno y la carne del mismo es hecha en asador; pero desafortunadamente la pobre ventilación hace que uno a veces salga con olor a asado en la ropa y por eso ya no voy asiduamente. Pero eso si, los sabores son bastante buenos para el precio (unos 11.500 pesos incluyendo bebida).
Uno de ellos es Brasas y Sopas, sobre la Calle 17 arriba (oriente) de la Séptima. De hecho casi siempre que visito este lugar es por su cordero al horno, pido medio porque el plato completo me parece demasiado grande.
El plato no es para nada balanceado, viene acompañado con yuca frita, papa, plátano al horno, arroz y ensalada de aguacate asi que pedirlo sin arroz es una buena idea. Esta carne es tierna y fácil de cortar, además de jugosa y para nada seca como en otras partes que lo he comido.
Al principio, cuando comencé a trabajar por el centro venía a este restaurante con más frecuencia, pues el corrientazo suele ser bueno y la carne del mismo es hecha en asador; pero desafortunadamente la pobre ventilación hace que uno a veces salga con olor a asado en la ropa y por eso ya no voy asiduamente. Pero eso si, los sabores son bastante buenos para el precio (unos 11.500 pesos incluyendo bebida).
lunes, 4 de enero de 2010
Carne, Arepa y Plátano
De los mismos creadores de la frijolada en Fuego Verde. Es sin duda uno de mis platos favoritos pues es consumido con sagrada religiosidad al menos una vez cada 15 dias, normalmente una cada 8, aunque me doy vacaciones por aquello de evitar la monotonía. El plato es sencillo: A una arepa antioqueña grande se le agrega mantequilla y queso, sobre esto descansa una carne asada tierna y al lado, justo al lado, un enorme platano con queso... qué más se le puede pedir a la vida? Ah claro, algo más balanceado... pero para eso acompañan esta delicia con ensalada, que no es la mejor del mundo pero hace sentir menos culpa por los carbohidratos ingeridos.

Ah y lo mejor es el precio. No debo recordar echarle bastante picante... o si?
Ah y lo mejor es el precio. No debo recordar echarle bastante picante... o si?
viernes, 25 de diciembre de 2009
Mantecada de la Tía Flor
Mi familia materna es de Cáqueza y recuerdo que en las épocas especiales (vacaciones o navidad) era tradicional preparar la Mantecada desde cero prácticamente porque a los niños nos ponían a cosechar el maíz, la abuela lo dejaba listo para moler, se hacía la mantequilla con la nata de la leche ordeñada en las mañanas, los huevos se sacaban del gallinero... mejor dicho, más artesanal para dónde. En la actualidad todo es más sencillo, se va uno al supermercado y listo. Lo importante es que a pesar de eso, el sabor sigue siendo el mismo, aquel al que me acostumbré en la infacia. Si me preguntan a qué sabe la navidad tengo que decir que a mantecada de la tía Flor, que fue la que le enseñó la receta a mi propia abuela. Y en homenaje a la receta que va pasando de generación en generación (no degeneración), actualizada para los avatares modernos, acá va la que usamos en la familia, que tanto gusta, que le he preparado a la gente que quiero y que me han acusado de comprar porque eso tan rico no debería salir de las manos de un ingeniero (desde aquí unas gracias a mi querida tía y gran cocinera Flor García):
Ingredientes:

Preparación:
Se mezcla la mantequilla con el azúcar, a mano, hasta formar una crema. Se agrega seguidamente la harina y se sigue mezclando. Los huevos se agregan de manera segregada, primero las yemas, una a una revolviendo y cuando se terminan las yemas, se agregan las claras que se batieron aparte a punto de nieve. Cuando se tiene la masa homogénea, se agrega la copita de aguardiente (aunque se puede practicar con otros licores, este es el tradicional). Finalmente, se le agrega la rayadura para darle algo de sabor adicional.
Lo siguiente es meterla al horno, acá difieren las recetas familiares, pero normalmente la temperatura es media para que se cocine uniformemente. Hay que estar mirando que la superficie se dore; meterle el cuchillo de vez en cuando a ver si sale masa cruda o no (hey es una receta tradicional). Noten que no se usa polvo de hornear... la idea de la mantecada es que sea bastante masiva (densa), pero esto es opcional.
Y listo!, lo siguiente es servirla, bien sea sola, con café o con helado y he tenido ganas de empaparla, una vez hecha, con un triple sec (probablemente Cointreau) para hacerla más alicorada, pero esas ya son variantes que intentaré luego.

Y como es navidad, los dejo con un video en el que unos niños preparan la versión alemana de la mantecada (In der Weihnachtsbäckerei traduce algo asi como En La Panadería Navideña), tipica canción que le enseñan a uno en el Goethe para estas épocas.
Felices Fiestas!!!.
Ingredientes:
- 1 lb de Harina de Maíz
- 1 lb de Azúcar Pulverizada
- 1 lb de Mantequilla
- 10 Huevos
- 1 Copa de Aguardiente
- Rayadura de un limón

Preparación:
Se mezcla la mantequilla con el azúcar, a mano, hasta formar una crema. Se agrega seguidamente la harina y se sigue mezclando. Los huevos se agregan de manera segregada, primero las yemas, una a una revolviendo y cuando se terminan las yemas, se agregan las claras que se batieron aparte a punto de nieve. Cuando se tiene la masa homogénea, se agrega la copita de aguardiente (aunque se puede practicar con otros licores, este es el tradicional). Finalmente, se le agrega la rayadura para darle algo de sabor adicional.
Lo siguiente es meterla al horno, acá difieren las recetas familiares, pero normalmente la temperatura es media para que se cocine uniformemente. Hay que estar mirando que la superficie se dore; meterle el cuchillo de vez en cuando a ver si sale masa cruda o no (hey es una receta tradicional). Noten que no se usa polvo de hornear... la idea de la mantecada es que sea bastante masiva (densa), pero esto es opcional.
Y listo!, lo siguiente es servirla, bien sea sola, con café o con helado y he tenido ganas de empaparla, una vez hecha, con un triple sec (probablemente Cointreau) para hacerla más alicorada, pero esas ya son variantes que intentaré luego.

Y como es navidad, los dejo con un video en el que unos niños preparan la versión alemana de la mantecada (In der Weihnachtsbäckerei traduce algo asi como En La Panadería Navideña), tipica canción que le enseñan a uno en el Goethe para estas épocas.
Felices Fiestas!!!.
viernes, 4 de diciembre de 2009
El Miti-Miti
Este restaurante no se llama así, pero si una de sus atracciones. Queda localizado detrás de la Catedral Primada en un segundo piso. Mi plato favorito es la pechuga napolitana, que viene casi sumergida en una salsa de tomate (natural) y trae aceitunas, orégano, una capa de queso y panecitos con mantequilla de ajo.

Pero por un excelente precio se pide también un almuerzo que llena perfectamente a dos personas: el miti-miti, en el cual se escogen dos platos principales del menú... el más popular consiste en escoger los frijoles...

...y acompañarlos con sobrebarriga. Es una buena opción si se tiene mucha hambre y les garantizo que los sabores son muy bien logrados.
Pero por un excelente precio se pide también un almuerzo que llena perfectamente a dos personas: el miti-miti, en el cual se escogen dos platos principales del menú... el más popular consiste en escoger los frijoles...
...y acompañarlos con sobrebarriga. Es una buena opción si se tiene mucha hambre y les garantizo que los sabores son muy bien logrados.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Frijolada
Dónde preparan los mejores frijoles? En Bogotá, según mis cálculos 2 de cada 3 restaurantes caseros sirven frijoles al almuerzo; no es difícil salir satisfecho con este plato; a mi me gusta que su textura sea suave, que con la mera presión del tenedor se abran y que de hecho algunos ya vengan parcialmente desleídos.

Pero no todo está en el ingrediente principal, también ayudan mucho otros que le acompañen y es por eso que la frijolada de Fuego Verde se lleva los honores; verán, trae carne desmechada, granos de mazorca, aguacate, papas fritas trituradas, chicharrones bien hechos y viene acompañada de arroz y una arepa que se nota que la frien un poco con mantequilla. El resultado lo sirven en una cazuela y a esta yo le agrego el picante de la casa (el cual es muy bueno).
La que se ve en la foto corresponde a la pequeña, apenas para el almuerzo, nunca me he atrevido a pedir la grande (no existe mediana) porque si con esta quedo bien...
El restaurante queda en sobre la calle 13, costado norte arriba de la séptima.
Pero no todo está en el ingrediente principal, también ayudan mucho otros que le acompañen y es por eso que la frijolada de Fuego Verde se lleva los honores; verán, trae carne desmechada, granos de mazorca, aguacate, papas fritas trituradas, chicharrones bien hechos y viene acompañada de arroz y una arepa que se nota que la frien un poco con mantequilla. El resultado lo sirven en una cazuela y a esta yo le agrego el picante de la casa (el cual es muy bueno).
La que se ve en la foto corresponde a la pequeña, apenas para el almuerzo, nunca me he atrevido a pedir la grande (no existe mediana) porque si con esta quedo bien...
El restaurante queda en sobre la calle 13, costado norte arriba de la séptima.
domingo, 22 de noviembre de 2009
La hospitalidad colombiana
Cada vez que mi hermana se va yo me quedo pensando en cuándo volverá; no solo porque la extrañe sino también porque solemos ir a comer o almorzar juntos, ojalá a lugares que no conozcamos pero también los tradicionales.
La última vez nos visitó con varias amigas no colombianas, que durante una semana la acompañaron y regresaron con sus estómagos llenos (y bastante). Yo, el último dia de su viaje, mientras degustaba un delicioso filet mignon acompañado por una salsa de champiñones reflexionaba también sobre lo que significa la hospitalidad en Colombia.
En Colombia, la hospitalidad equivale a dar de comer; queremos que aquellos que nos visitan se lleven un buen recuerdo el cual no es tanto visual como degustativo. Queremos deslumbrar con sabores y que se nos recuerde como un grato descubrimiento gastronómico. Está en cada familia que conozco, son pocas las que no agasajan a sus huéspedes con comida y el mejor plato se prepara cuando llega una visita que consideramos importante y si no se tiene una cocina cerca, al menos habrá un buen restaurante.
Buen restaurante no significa costoso o ni siquiera elegante, el sabor del plato es lo principal; que dé gusto comerlo desde el primero al último bocado, que no sea monótono ni indescifrable, desde un simple caldo de papa con costilla hasta una elaborado ajiaco, todo vale, ni siquiera tiene que ser comida local solo tiene que ser apetitosa.
Ya lo decía una amiga francesa "ustedes solo piensan en comer"; lo que no es cierto, solo queremos que nuestra visita pruebe la enorme variedad que podemos ofrecer y eso representa tanto tiempo que terminamos haciendo de las tres comidas todo un evento. Mañana, tarde y noche deben tener algún elemento novedoso y no es raro que por esa razón terminen ganando algunos kilos cuando vengan por estas tierras.
Asi que ya saben, si vienen a Colombia (y creo que es normal en casi cualquier país latinoamericano) preparen sus estómagos; y si quieren ir a almorzar algo relativamente normal, algo del dia a dia bogotano, en este blog pueden encontrar una humilde guía.
La última vez nos visitó con varias amigas no colombianas, que durante una semana la acompañaron y regresaron con sus estómagos llenos (y bastante). Yo, el último dia de su viaje, mientras degustaba un delicioso filet mignon acompañado por una salsa de champiñones reflexionaba también sobre lo que significa la hospitalidad en Colombia.
En Colombia, la hospitalidad equivale a dar de comer; queremos que aquellos que nos visitan se lleven un buen recuerdo el cual no es tanto visual como degustativo. Queremos deslumbrar con sabores y que se nos recuerde como un grato descubrimiento gastronómico. Está en cada familia que conozco, son pocas las que no agasajan a sus huéspedes con comida y el mejor plato se prepara cuando llega una visita que consideramos importante y si no se tiene una cocina cerca, al menos habrá un buen restaurante.
Buen restaurante no significa costoso o ni siquiera elegante, el sabor del plato es lo principal; que dé gusto comerlo desde el primero al último bocado, que no sea monótono ni indescifrable, desde un simple caldo de papa con costilla hasta una elaborado ajiaco, todo vale, ni siquiera tiene que ser comida local solo tiene que ser apetitosa.
Ya lo decía una amiga francesa "ustedes solo piensan en comer"; lo que no es cierto, solo queremos que nuestra visita pruebe la enorme variedad que podemos ofrecer y eso representa tanto tiempo que terminamos haciendo de las tres comidas todo un evento. Mañana, tarde y noche deben tener algún elemento novedoso y no es raro que por esa razón terminen ganando algunos kilos cuando vengan por estas tierras.
Asi que ya saben, si vienen a Colombia (y creo que es normal en casi cualquier país latinoamericano) preparen sus estómagos; y si quieren ir a almorzar algo relativamente normal, algo del dia a dia bogotano, en este blog pueden encontrar una humilde guía.
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