sábado, 10 de marzo de 2012

El Calapo

Me gusta el café y sobretodo el buen café. Si han seguido los blogs observarán que siempre pido el espresso que se sirve en los restaurantes y es lo que denomino "la búsqueda del espresso perfecto", la cual se origina en uno de mis primeros viajes a Estados Unidos donde un amigo puertoriqueño  me servía cada soleada mañana un espresso preparado por él en su máquina y me contaba las características para que fuera bueno, como el tamaño del molido, el tipo de café, los aceites que deben arrastar la preparación y otros detalles.



Desde entonces me gusta cargado y desafortunadamente en Colombia, antes de Juan Valdez, no era popular tomar un café preparado decentemente excepto en ciertos establecimientos que si respetan este noble grano como los de Kaldivia.
Suelo comprar grano entero tostado, es la mejor forma de preparar el café y mi guía desde el 2010 ha sido un folleto alemán de un café (Balzac Coffee) donde tomé alguna vez uno delicioso y afortunadamente no se guardaban los secretos.
(Acá mi forma favorita de prepararlo, en caferera de émbolo)
Y dada mi buena fortuna un día decidí comprar mi café a la sobrina de mi novia, pues el papá, don Santiago Salazar, tiene cafetales en Santander y desde que lo probé me quedé con él. Un aroma intenso y casi acaramelado, un delicioso balance y con cuerpo, es perfecto para el desayuno ojalá con algo dulce que lo complemente.
Un día me invitaron a conocer la finca, que se llama El Calapo y queda por San Gil y me pareció muy bonita, con sus cafetales de ladera y su beneficiadero. En esos días habían ido los de Nespresso, que es la marca de Nestlé para máquinas de espresso encapsulado, pues son los que les compran el café (no es para el mercado local) y fue muy agradable la sorpresa de ver el video de Nespresso sobre El Calapo y lo que están haciendo con ese café que compro: la edición de cosecha tardía tipo Grand Cru (como los vinos) llamada Naora.
Ya decía yo que ese café estaba muy bueno (y me lo venden a buen precio).


Si pasan por San Gil no olviden visitarlo y también apreciar otras joyas de la Ruta Comunera.

domingo, 5 de febrero de 2012

A Trinar

Me he encontrado con que muchas veces no tengo la cámara conmigo al enfrentar algún interesante restaurante o experiencia, y eso que la fotografía es una de mis aficiones.


Es por eso que ahora tendré cuenta de twitter también, para poder opinar en la marcha, como a veces me gustaría. Así que si quieren seguir el cuento ya saben @dondealmorzamos es la cuenta.



martes, 10 de enero de 2012

Toro Burguer

Últimamente voy cada semana a este restaurante y aunque su fuerte son las hamburguesas mi preferido es la carne; específicamente la media carne a la parrilla pues tiene 3 características que la hacen deseable: 1. tierna y jugosa a la parrilla; 2. delicioso acompañamiento de casquitos de papa y 3. Buen precio.
Acá viene con yuca pero porque no era mi plato
Me gusta además que le traen a uno ensalada la cual suele estar fresca y deliciosa y complementa muy bien la carne.
Si se trata de hamburguesas mi favorita es la ranchera, que trae frijoles, guacamole y toca con cubiertos porque a mano es difícil comerla.


Toro Burguer está en mi top de restaurantes de diario, no tan caro para considerarse almuerzo especial ni tan barato para considerarse corriente. El de la Av Jimenez me parece especialmente acogedor, aunque a veces se les daña el extractor y sale uno oliendo a asado.

domingo, 7 de agosto de 2011

Liberales

Hace años no me comía uno; siempre me causó curiosidad y cierto apetito su vivo color rojo.


Aunque no han desparecido de las panaderías tradicionales colombianas es raro verlos tan frescos.
Comprado y consumido en una panadería de pueblo (esquinera como la mayoría de panaderías de pueblo) donde esta niña se veía bastante ilusionada con la... ejem... torta.



viernes, 10 de junio de 2011

Randy's Hamburguesas

Viernes de hamburguesa, pero no todo es El Corral; si bien es mi favorita junto con el Galápago y La Hamburguesería (y ni hablar de las del Corral Gourmet que van de primero en el ranking).
En el rango medio hablábamos alguna vez de El Rodeo pero en términos de ahorrar un poco y obtener buenos sabores acá en el centro de Bogotá, la mejor alternativa es Randy's.
El que frecuento queda al lado de la Universidad de los Andes y toca llegar temprano porque se llena o mejor ir en época de vacaciones estudiantiles y siempre habrá mesa.
Uno hace la fila, paga y le dan un numerito para que el mesero busque al comensal y le lleve el pedido hasta la mesa, cosa que me gusta y se diferencia de las demás hamburguesas rápidas tradicionales.
La que me más me gusta es en combo y al carbón, bien preparada y con un tamaño más que decente para el hambre del fin de semana. Es jugosa y el asado de la carne les queda muy bueno; las papas también son ricas, como deben ser, crocantes por fuera, tiernas por dentro pero algo delgadas para mi gusto.
Viene con varias salsas, de las cuales esta blanca que tiene un cierto sabor a cebollas es ganadora y se lleva muy bien tanto con las papas como con la misma hamburguesa.
También tienen un ají delicioso pero toca pedirlo al mesero.
El combo naturalmente viene con gaseosa pero a veces es buena idea pedir malteada que es hecha con helado de Popsy, si bien no suelen quedar tan ricas como las del Corral, que fueran hechas con este mismo helado (ahora son de Von Glacet y en mi opinión no saben tan bien).
Precios? Unos 15.000 por la más cara que es al carbón, también hay otras combinaciones interesantes; me ha gustado la mexicana. La relación precio/calidad es bastante buena así que no se la pierdan.

viernes, 27 de mayo de 2011

Theca

Hay un video de Sidestepper, Deja,  que me gusta porque muestra esa Bogotá que conozco del día a día, su centro con calles no precisamente inmaculadas, ese dejo de soledad que transita por ellas muy temprano o los domingos y esas vistas que se ocultan por siempre estar de afán o tener en la mente la equívoca impresión de que el centro no tiene nada bueno.
Resulta que parte de este video es filmado en el edificio Camacho, donde ahora funciona Punto Theca: un interesante restaurante brasileño de carnes (rodizio que llaman) y que se beneficia por la singular vista que se tiene de la Jimenez desde los ventanales de este bonito lugar.
Punto Theca es atractivo desde su misma configuración, dado lo estrecho que es uno pensaría que no hay mayor capacidad, pero lo que no tienen en área lo aprovechan en altura, no sé si sea el único pero no he visto otro restaurante en Bogotá que cuente con 8 pisos. Claro que los 2 primeros no sé qué función tengan, pues uno llega normalmente al tercero, en ascensor o por la escalera, a la barra de autoservicio.
En esta barra es donde ocurren los problemas, normalmente a la hora del almuerzo la fila es larga y desalentadora, pero a diferencia de otras filas de restaurante, esta se mueve porque es precisamente para ir pidiendo lo que se desea.


Comienza con la barra de ensalada, que es más bien frugal pero con productos frescos; claro, se trata de comer carnes no ensalada y por lo tanto las opciones me parecen más bien adecuadas. Luego está el arroz en diversas preparaciones según el dia, blanco, con coco y la tradicional pega, que no es que se ofrezca en cualquier lado y suele estar muy buena.
Luego viene el acompañamiento, del cual suelo elegir los vegetales salteados porque suelen estar ricos y si hay, frijoles, que los hacen más bien al estilo brasil (y como no).


Lo mejor viene de último, cuando se llega a la parrilla y allí están todos esos cortes sobre el fuego que se ven tan provocativos. Morrillo, Punta, Cadera, Chunchullo, Costillas... en su punto perfecto para los diferentes gustos pues ahi mismo se puede ver si está término medio, bien asado o bien azul la carne. Es cortada en frente del comensal y dan ganas de probarla ahí. La calidad de esa jugosa carne es lo que me hace volver una y otra vez.
Se puede pedir una, dos, tres y hasta cuatro carnes distintas para el almuerzo en precios que van desde 18 hasta los 26 mil pesos. Si ya se quieren más carnes tal vez sea buena idea pagar el servicio de rodizio, en el cual seguirán trayendo carne hasta que el cliente se harte.
Puede parecer poca una sola servida, pero en mi experiencia suele ser suficiente y he llegado a pedir hasta tres carnes, como en la foto.
Para tomar ofrecen jugos y también hay café y postres que no he probado pero se supone que este restaurante es además café y su estilo le permite perfectamente ser visitado para tomar un vino mientras cae la tarde en la Jimenez.
Ahh, uno no tiene que llevar su bandeja a la mesa, para eso cuentan con un buen servicio de camareras que lo guían a uno y se encargan de llevar todo.
Si van lleven cámara, que como dije más arriba, la vista es única y se puede tomar la clásica foto del centro que lejos de resultar monótono me sigue ofreciendo gratas experiencias.

jueves, 19 de mayo de 2011

El Toro Manso


Pedir carnes en Bogotá ha dejado de ser frustrante, sobretodo después de probarlas en Argentina donde aprende uno lo que en verdad es la carne: tierna, jugosa, con la grasa distribuida para que desarrolle todo su sabor.
Caminando por la octava, antes de llegar al retén que esta carrera tiene para evitar el paso de vehículos por la Casa de Nariño, vi este discreto restaurante, con fotos que anuncian cortes clásicos argentinos.

Siempre he pensado que alrededor del Congreso y de Presidencia deben existir buenos restaurantes carnívoros porque en algún lado deben almorzar los honorables funcionarios con sus exorbitantes sueldos. Y no me equivoco: tenemos Patagonia, Via Buenos Aires (antes Café de Buenos Aires), Mi Viejo, Rescoldos y otros que ya reseñaré en su momento.
Del Toro Manso debo decir que tiene un ambiente agradable, porque además de restaurante está pensado como galería, así que los cuadros que se observan son en su mayoría originales (hay incluso un Manzur pero no lo identifiqué). La casa en la que funciona, restaurada pero conservando elementos originales, contribuye enormemente a darle un sentido de originalidad.
El menú es considerablemente más variado que en los otros restaurantes clásicos argentinos. Ofrecen cortes tanto internacionales (Angus) como nacionales. Yo me fui por una punta de anca nacional termino medio, que estaba jugosa y su carne tierna (aunque no tanto como debería ser).
La foto sin flash no le hace honor al corte que en realidad era más bonito de lo que aparece
Para acompañarla elegí el puré de papas, que estaba bien preparado y para acompañar todo una helada cerveza, pan y rico chimichurri, el cual me sorprendió gratamente porque si bien hemos mejorado en carnes, no lo hemos hecho en chimichurri.
No era un día para postre y café, así que la reseña queda incompleta, pero me atrevo a augurar que no decepcionan.
Con tanta competencia me pregunto cuánto tiempo permanecerán, sin embargo su estratégica localización le da cierta ventaja y es común ver que es bastante frecuentado. Los precios en promedio superan los $30.000 por plato, lo que convierten esta opción en el lugar ideal para un almuerzo formal, casi a la sombra de los centros de poder en la capital.